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La Diferencia Entre Amar y Ser Amado

 

De forma confusa, hablamos del amor como que si fuera una sola cosa.

En lugar de discernir entre las dos, muy diferentes formas que se esconden bajo una única palabra.

La Diferencia entre amar y ser amado

Y considero importante hacer la diferenciación ya que en esta confusión yacen la mayoría de los problemas sobre el tema.

Ya que solo podemos hacer que una relación funcione cuando podemos y estamos listos de hacer la segunda… que es Amar.

Y estar conscientes de nuestra obsesión antinatural e inmadura de la primera… querer ser amado.

Inmadura porque al principio, de niños, solo conocemos acerca de ser amados que se convierte, aunque equivocadamente, en la norma.

Para un niño, se siente como que sus padres, sencilla y espontáneamente, siempre están disponibles.

Para consolar, guiar, alimentar, limpiar y que, no importando lo que hagamos permanecerán casi siempre cariñosos y alegres.

(Vale la pena mencionar que esto ocurre en 50% de los casos, los otros 50% no es así y es

donde surgen situaciones problemas de apego emocional)

Los padres no revelan con cuánta frecuencia se han mordido los labios, han luchado contra las lágrimas y se han sentido tan cansados al punto de no querer ni quitarse la ropa luego de un día cuidando a un niño.

La relación es casi siempre totalmente… No Recíproca:

El padre o madre ama, pero no espera que se le retribuya en ninguna manera significativa;

El padre o madre no se pone triste cuando el niño no nota su nuevo corte de pelo;

O si no hace preguntas consideradas acerca de cómo le fue en su reunión en el trabajo, sugiriendo que vaya a su cuarto a tomar una siesta.

Un Padre y un hijo, ambos pueden amar, pero cada parte se encuentran en ejes diferentes…

Algo que es desconocido para el niño.

Es por esto que en nuestra vida adulta, cuando decidimos que estamos en busca de amor;

Lo que queremos decir en realidad es que queremos que nos amen, como alguna vez fuimos amados por nuestros padres.

(Aquí es donde, si no recibimos un tipo de amor consistente o esté falto, así también buscaremos parejas que nos traten con desconsideración o sean ausentes. La mente busca lo familiar y no lo que es bueno para nosotros)

Queremos recrear en la vida adulta lo que sentimos al ser complacidos y mimados.

En una parte secreta de nuestra mente, nos imaginamos a alguien que pueda entender nuestras necesidades, de darnos lo que necesitamos.

Que sea inmensamente paciente y comprensivo, que actué de forma desinteresada y que nos haga sentir bien.

Esto es, naturalmente… Un Desastre

Para que cualquier relación pueda funcionar, necesitamos movernos fuera de la posición de hijo y movernos a la posición de padre.

El problema es que, usualmente comenzamos a aprender a adoptar esta posición cuando de verdad nos volvemos padres.

Por lo que tus relaciones sufren ya que no intuimos que esto es algo que debemos hacer con nuestras parejas y no solo con nuestros hijos.

Que tenemos que convertirnos en alguien que pueda, algunas veces, subordinar sus propias exigencias y darle importancia a las necesidades de los otros.

Para ser adultos, que tengan éxito en el amor, tenemos que aprender, quizá por primera vez, a hacer algo notable:

Que por un tiempo por lo menos, pongamos a alguien arriba nuestro.

Eso es lo que el amor en realidad necesita, una actitud madura.

Aunque nos cause sorpresa al escucharlo por primera vez.

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